Lucy Mattos - Una escultora de su tiempo por María Perossa

“Lucy Mattos Una escultora de su tiempo”

“San Ignacio, Misiones. Tierra roja y selvática, inspiradora de relatos inigualables de Horacio Quiroga, que modeló tan tempranamente el temperamento y la creatividad de quién sería con los años una escultora con raíz en lo primitivo y con el vuelo de los que desafían las constantes. Una mujer que supo construir un camino sin titubeos que la llevó a explorar en lo nuevo con las herramientas aprendidas de un oficio que no permite arrepentimientos.

Ella es Lucy Mattos, fuerte, sensible, audaz y luchadora. Respetuosa de quienes legaron en ella la tradición e irreverente a la hora de la creación.

Siempre se dice que el tema principal de la obra de Lucy Mattos es la mujer. Lo es sin dudas pero creo que señalar esto como único es quedarse en la superficie. La vida misma es la protagonista de sus temas, la gestación y la fraternidad entre las personas. A la manera de los pueblos primigenios que tanto estudió, escoge a la mujer como el paganismo que centra en ella la creación misma, el germen y desarrollo del ser. Sus obras hablan, comunican, recrean, poetizan.

Su energía la coloca en lo matérico y su sensibilidad en la creatividad. Aúna con habilidad lo sutil y lo potente. Cincela, modela, construye con los soportes clásicos de la escultura pero sus viajes la enriquecen y la contactan con la experimentación de las vanguardias.

Lucy Mattos puede transitar por la escultura y pasar al objeto arte con la misma ductilidad que es obra de lo aprendido en la escuela Prilidiano Pueyrredón y en los talleres de sus queridos y tan respetados maestros: Enrique Romano y Antonio Pujía.

¿Cómo romper con tan fuerte influencia? fue un mérito del que no todos salen airosos. Crear una impronta propia y apropiarse de nuevos materiales fueron los desafíos que se planteó a la hora de salir a crear con una perspectiva personal.

Puso una marca, un sello, cuando con atrevimiento toma la resina y con arduo trabajo le inserta materiales orgánicos y luego la luz. La luz de neón. Un concepto que revoluciona la manera de iluminar y ver. Esa luz que siempre se posó sobre las superficies creando sombras, tonos, resaltando perfiles y relieves, ahora parte del interior como una línea que sigue la silueta y crea a su vez una sensación casi mágica, emanan de esas figuras un destello atenuado que irradia energía. Quizás signifiquen el espíritu, quizás simplemente sea para Lucy Mattos el resultado de una búsqueda estética. Lo más importante es que no pasan desapercibidas.

Transitando por varios estilos, Lucy Mattos empleó para cada uno de ellos, un soporte que le diera carácter. Cada tendencia es el resultado del quehacer, del camino recorrido.

Sus comienzos están ligados con la búsqueda de la fuerza que yace dentro del bloque, rompe el centro y descubre a la manera de la escultura cubista el volumen interior. Fragmenta, penetra en los entresijos, descubre los planos, la abstracción. Con formas simples refleja en materiales como el mármol, piedra y bronce una dinámica que induce al observador a terminar la obra.

Construye formas geometrizadas y de volúmenes contenidos jugando con las sombras. Es un período que realizará, entre otros temas, esculturas homenajes a varios artistas admirados como es el caso del Homenaje a Miguel Ángel, La Aurora de 1984.

Modelar de forma expresionista, gestual es una etapa que imagino de agotadoras horas de rudo trabajo, así lo demuestra la obra Mujer con escamas de 1988 de 180 cm. de alto que conserva planos geométrico pero que comienza a insinuar formas más reconocibles que nos llevan a un recorrido más certero.

Los primeros años de los noventa comienza a tomar más vigor la figura humana. Personajes femeninos, parejas que dialogan, representaciones del amor maternal, filial, fraternal. Sin regodeos ni romanticismos con significación y la fuerza que le transmiten los planos y volúmenes con los que entreteje las formas.

Es en este período donde aparecen las esculturas en resina e iluminadas en su interior con luz de neón. Una investigación sobre la luz la lleva a crear esta nueva manera de iluminar. Con este soporte y técnica se volverá neofigurativa con Eva en el Paraíso de 1996. En sus diversas capas introduce materiales orgánicos como plumas o fibras; además de encajes o telas de seda que se asemejan a un dibujo en tinta.

Ese mismo “encaje” lo lleva al metal. Transitado esta nueva senda trabaja con plata y bronce. Son pequeñas esculturas, muchas de ellas danzan, se contornean, son de una gran sutileza y delicadeza. Parecen etéreas a pesar de la solidez del metal. Ya no son piezas de un escultor, allí hay técnicas de orfebrería empleadas en las esculturas. Tal es el caso de Cascanueces.

El siglo XXI avanza vertiginosamente y Lucy Mattos comienza un nuevo rumbo. La síntesis se apodera de las formas y con una gran simplificación realiza producciones de temática de parejas como las distintas versiones de la Serie El Beso y de la Serie Síntesis de Amor. Las figuras se elongan y arquean llegando en el caso de El Beso VIII a formar un todo. Los materiales a utilizar son todos aquellos en los que ha explorado. Parece existir, quizás casualmente, una fusión entre el tema y la variedad de soportes, una clara conclusión entre ambos a las que arribó desde lo personal a lo artístico.

La obra de Lucy Mattos es fiel reflejo de su sentir. No hay renunciamientos ni facilismos. Es una obra genuina, que condice ciento por ciento con su manera de ser. Una producción abierta a las nuevas creaciones por venir que seguramente afrontará con el profesionalismo y la creatividad que la caracterizan.”

María Perossa

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