La mujer es-cultura por Julio Sapollnik

La mujer es-cultura

"¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo?”
Vincent Van Gogh


El visitante que llega hasta el Museo" Lucy Mattos ", ubicado a 22 Km de la Capital Federal, en Beccar, se encuentra con un espacio de mil metros cuadrados destinado a exhibir de manera permanente las esculturas y dibujos de la artista; allí también se presentan exposiciones temporarias como por ejemplo: “Joan Miró, la metáfora del color”, proveniente de Barcelona, España.

En su interior, espacio y obra se funden de manera sorprendente. Guiado por transparencias lumínicas provenientes del exterior, el contemplador se desplaza por los desniveles descubriendo íntimos sectores; esa es la finalidad de un museo, proponer espacios que estimulen la emoción.

El origen de la palabra Museo es muy antiguo y está relacionado con el lugar sagrado donde se veneraba a las Musas. Aquellas diosas fueron en total nueve, inspiradoras entre otras disciplinas de la música, la poesía, las artes y las ciencias; hijas de Zeus y Mnemósine, simbolizan desde aquel entonces la unión entre la capacidad de cambio y transformación que poseían los dioses y la transferencia del saber memorizado que revelaban los poetas.

- Cuando me ponía a trabajar, yo ya sabía lo que quería hacer y lo que podía esperar en cada una de las obras. Siempre me interesó alcanzar el movimiento con poco volumen, crear figuras ligeras. En los años de formación en la Escuela Prilidiano Pueyrredón ya lo investigaba y así lo retomé con el maestro Antonio Pujía, realizando obras en metal, bronce y resina. Otro de mis maestros en Bellas Artes fue Enrique Romano, de él aprendí el proceso de abstracción para llegar a la síntesis.

Para la artista Lucy Mattos exponer sus obras dentro de un contexto museográfico es una “misión”, una gestión que abarca tanto actitudes individuales como sociales. Así por un lado, puede mostrar el trabajo creativo y la intensidad de su mundo interior y por otro, asumir el placer de promover y compartir la contemplación estética con el prójimo desconocido:

“Mi deseo es que el visitante pueda ampliar sus experiencias, sentirse protagonista y disfrutar”.

El ser del artista necesita de la mirada del otro. Para que esto ocurra es primordial la realización de la obra y su exhibición posterior. Lucy le dedicó muchos años a su formación junto a grandes maestros, trabajando también en su taller. Este compromiso fue sostenido en el tiempo gracias a la colaboración de múltiples mujeres que la ayudaron, tanto en las tareas domesticas como en la crianza de los hijos. En el concepto artístico de sus obras está implícito este reconocimiento. Títulos como: "Tú me quieres blanca"; "Obsesión de Mujer", " Mujer con escamas", "Mujer Solitaria", "Sexo Femenino", destacan una investigación artística que busca desentrañar lo femenino a través del trabajo estético.

Así lo podemos ver en “Mujer Árbol” una escultura de 1995 realizada en resina y neón de más de tres metros de altura; su contemplación implica de manera natural interrogarse sobre el universo femenino. La “Mujer Árbol” alude en su simbolismo quizás, a un autorretrato. En sus pies se desarrolla la raíz que tanto le sirve de sostén como le permite absorber el conocimiento. Sin raíz no hay origen ni principio de las cosas. El cuerpo lleva las marcas que dejó la aventura de la creación y los brazos extendidos invocan la voluntad de dar, para recibir al visitante. La amplitud de espacio en derredor de la figura permite expandir la energía de la obra y extender sus ramas para abrazar.

En el Museo cada obra ocupa un lugar sin excesos, allí es tan importante la concentración de la luz sobre una pieza como la penumbra imperante entre obra y obra.

Los títulos elegidos aluden al camino que transitó la artista. Algunos momentos fueron de felicidad y dieron origen a obras denominadas: “En vuelo”, “Libérate y vuela”, “Vuelo nocturno”; en otros momentos la felicidad estuvo amenazada: “Mujer solitaria”, “Madre desaparecida”, “Ecos de Malvinas”. De todas maneras, la mayoría de las obras sugieren momentos de gestación y amor. En “Vivencia plena III” la idea de gestar está siempre presente. La forma principal abandona la rigidez del material y se ahueca para contener como un útero el embrión del nacimiento.

Las figuras femeninas enaltecidas por las curvas de su contorno acentúan un profundo erotismo, una cualidad a la que jamás renuncia una mujer. Así lo pone de manifiesto la obra “Tu me quieres blanca”, inspirada en un poema de Alfonsina Storni. Allí se une una nueva realidad poética nacida al unir puntas aparentemente distantes entre sí:

“Toca con las manos/ La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo/ Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;/ Duerme sobre escarcha;
(…) Habla con los pájaros/ Y lévate al alba.
(…)Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca”.

Los trabajos de Lucy Mattos hacen a la esencia del Museo. La colección se reorganiza cada vez que ingresa una nueva obra. Esto hace a una institución viva que renueva su propuesta visual llevando hasta el final el pensamiento de Platón cuando escribió: “El alma, si quiere reconocerse, tendrá que mirarse en otra alma.”

Julio Sapollnik
Lic. Historia de las Artes, Master en Cultura Argentina, Becado por Fulbright Comission y The International Council of the Museum of Modern Art, New York. Curador de Exposiciones y Jurado en importantes premios. Fue Director del Palais de Glace. Ex crítico de arte en los diarios “Clarín”, “Pagina 12” y el periódico “Arte al Día”. Colabora en la Revista “Arte al Límite” de Chile. Conduce junto a Patricia Altmark el programa CULTURA AL DÍA por canal METRO.

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