Av. del Libertador 17426, Beccar, Bs As, Argentina | Miércoles a sábados de 11 a 19 hs

Existe, en las obras de arte, un tenue equilibrio entre aquello que en ellas permanece inalterable y aquello que el paso del tiempo, con suma discreción, les adiciona. En cada oportunidad que son mostradas, pueden ser capaces al mismo tiempo de conservar su esencia y actualizar su relación con el mundo y con sus espectadores al cobrar nuevos significados.

Esta exposición antológica de Lucy Mattos constituye una extraordinaria ocasión para reconocer y mantener presente en nuestra memoria, los elementos formales y temáticos que han caracterizado su obra y meditar en torno a ella, cómo éstos nos siguen revelando, en la contemporaneidad que nos incumbe, señales de una profunda y cada vez más necesaria sensibilidad. Una exposición, sabemos, es un hecho colectivo, pero además un diálogo íntimo con objetos que nos susurran sentidos.

Lucy Mattos ha realizado un recorrido que se ha ido abriendo como un abanico hasta la fecha para investigar las posibilidades expresivas de diferentes materiales y técnicas. Trayecto que se inauguró consustanciándose con la exuberancia de la naturaleza y con el contacto con el barro primordial de su Misiones natal, donde sus manos aprendieron que toda sustancia es capaz de ser activada y que, al proyectarse en ellas, se las hace emerger a un mundo simbólico. Luego vendrían la formación académica, las enseñanzas de maestros como Enrique Romano y Antonio Pujía, de quienes aprendió claves fundamentales del oficio y la paralela indagación heterodoxa y personal que atendía a los requerimientos de la ampliación del concepto de escultura.

En la disposición de las piezas que se encuentran exhibidas se han priorizado sus aristas afines subordinando, en parte, un posible orden cronológico. Ello se observa de modo peculiar en sus dibujos donde los cuerpos femeninos ocupan no sólo la centralidad del plano, sino que además parecen compartir un mismo ángulo y distancia de la mirada que los aborda independientemente de la época en que fueron representados. Algo similar ocurre con el conjunto de bosques antropomórficos que comparten el motivo y solamente se diferencian por la intensidad del trazo o el uso del color y con las esculturas, cuyas diversas texturas visuales obedecen a la pluralidad de los materiales utilizados y, sin embargo, mantienen una especificidad en su relación dialéctica con el espacio.

En la tarea creadora de Lucy Mattos siempre ha persistido una destreza profesional que ha sustentado su dimensión ética. Sus obras han abrigado la nobleza orgánica de la madera y el riesgo de la resina poliéster, las sombras delicadas del grafito y la potencia innovadora de la luz; han requerido la pericia minuciosa en la joyería y la expansión elocuente en los emplazamientos, siempre para crear conciencia sobre la condición de la mujer, advertir acerca de los peligros que acechan al medio ambiente o señalar preocupaciones sociales.

Ahora, en las salas de su museo, tendremos una nueva oportunidad para observar estas constantes, empero, con seguridad, seremos sorprendidos por variantes inesperadas.

LIC. ALEJANDRO ZUY
(Miembro de AACA)