En las distintas manifestaciones artísticas elegidas por Lucy Mattos, sean la escultura, el dibujo, la pintura o la joyería, la línea es quien hace posible formas, texturas, volúmenes, luces y sombras. La enunciación de esta característica resulta fundamental porque supone una obra que tiende a la síntesis y a la estilización. Dichas cualidades, a su vez, hacen a sus propuestas fluctuar, con gran naturalidad, entre la figuración y la abstracción.
Aquellos conceptos seguidos por la artista a lo largo de los años como el amor, los cuerpos, el deseo, la paz, encuentran en la línea el anclaje y la expansión necesarios para trabajar diversas materialidades (grafito, madera, bronce, hierro, resina, acrílico y otros), generando siluetas también en la intersección entre humanidad y naturaleza. Especie de metamorfosis que diluye límites en ocasiones impuestos y recuerda cómo todo está conectado. Las representaciones de árboles pueden adquirir formas humanas y viceversa.
La sensibilidad perceptiva y estética de Mattos logra por igual formas de apariencias blandas con materiales rígidos en
esculturas donde los vacíos se colman de vida y trazos generadores de entramados de etérea belleza. La línea es entonces testigo vital de tiempos impetuosos, donde lo humano y lo no humano necesitan más que nunca aliarse y fortalecerse.
LIC. LAURA CASANOVAS
(Miembro de AACA)
